jueves, 30 de enero de 2014

LA LITERATURA EROTICA LESBICA COGE CARRERILLA



El sexo vende. No es ningún secreto que unas de las industrias que más dinero mueve en el mundo sea la del cine porno, pero desde hace año y medio la literaria le sigue los talones. El mundo del libro ha dejado atrás sus convencionalismos y ha comenzado a incluir ardientes escenas de sexo entre sus líneas. Un ejemplo sería el éxito del best-seller 50 sombras de Grey que ha traspasado fronteras y ha puesto de moda la literatura porno-erótica dirigida especialmente a un público femenino heterosexual. Incluso su autora, E.L. James, acaba de vender los derechos cinematográficos para que la sadomasoquista relación entre sus dos protagonistas se vea en la gran pantalla. Atrás quedaron ya las famosas novelas románticas de Danielle Steel. Lo que buscan las lectoras del siglo XXI no solo es una buena historia de amor sino sexo explícito y cuanto más tórrido mejor.
La literatura erótica lésbica coge carrerilla
Pero dentro de esta oleada de erotismo literario femenino nos encontramos con una vertiente homosexual, el de las lesbianas, que reivindican cada vez más su sexualidad a través del papel. Primeras caricias de Beatriz Gimeno, Dos iguales de Cintia Moscovich o Siete tentaciones, son algunos de los títulos más destacados. Sin embargo, solo se encuentran en sellos especializados como Stonewall, Odisea o Egales. Las grandes editoriales aún se mantienen reacias a divulgar novelas que incluyan sexo lésbico explícito. “Las lesbianas no están de moda”, le contestó una importante editorial española a Daniela Bach, autora de Charlize. Mis Encuentros Carnales, una recopilación de relatos pornográficos basados en sus experiencias sexuales.


¿Discriminación o censura?
El reciente caso de Daniela Bach es uno de los más llamativos. La periodista asegura que se sintió “impotente al ver que el único motivo por el que no publicaban mi historia era porque no iba a vender”.
Pero la duda planea sobre determinados sellos mayoritarios que presumiblemente “discriminan esta temática no por el tema económico sino más bien por la orientación sexual de sus protagonistas y porque está destinada a un público minoritario”, afirma Bach. Tanto el contenido pornográfico de estos relatos como el de otros similares describen actos sexuales semejantes al que aparece en 50 sombras de Grey. En este sentido, Daniela alude también al hecho de que una mujer diga de otra “quiero rozar mi sexo contra el suyo así que de repente agarro su cabeza entre mis manos y dejo de besarla, por ejemplo, no está bien visto por el público heterosexual”.
En poco menos de tres semanas, Bach y su Charlize. Mis Encuentros Carnales, ha revolucionado internet posicionándose entre los más vendidos de ficción erótica del portal Amazon.

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